La lateralidad: desarrolla la psicomotricidad de tus hijos

Luis Subirán

28 de octubre, 2015

En este artículo queremos introducir en un concepto, que a pesar de parecer acotado, es uno de los puntos básicos en el desarrollo psicomotriz de los niños: la lateralidad. Este es un concepto fundamental en el desarrollo motriz de los más pequeños.
Para Quiros y Schrager (1979), la lateralidad permite acceder a la orientación simbólica de uno de los hemisferios, el cual transfiere sus informaciones corporales y espaciales al otro. En caso de que esta transmisión no se produzca de manera satisfactoria, el hemisferio receptor tarda más tiempo en procesarla, lo que provoca que no se pueda centrar en las actividades para las que está más capacitado. Por lo tanto, podemos insistir en que la lateralidad asume un papel capital en la organización de las funciones psíquicas.
 
Simétricamente hablando, el cuerpo humano es de una anatomía de dimensiones muy similares, pero funcionalmente las diferencias crecen y nos volvemos más asimétricos. Escribimos con una mano, comemos con una mano, solemos golpear una pelota con un pie ... Esto no hace más que manifestarnos nuestra tendencia a utilizar preferiblemente un lado de nuestro cuerpo.
 
Dentro de la lateralidad, como afirma Eduardo Justo Martínez, podemos distinguir entre dos tipos: lateralidad cerebral i lateralidad corporal (Motriz o sensorial). Cuando hablamos de lateralidad cerebral hablamos de cómo los hemisferios cerebrales ejercen su dominio el uno sobre el otro. En el caso de la lateralidad corporal, hacemos referencia a la prevalencia y las preferencias motoras y sensoriales de cada uno de los lados del cuerpo. La prevalencia viene impuesta por códigos genéticos y determinada por la existencia de un tono y fuerza mayores en un lado del cuerpo y mejores posibilidades de destreza. Por su parte, la preferencia viene dada por aspectos medioambientales y no coincide necesariamente con la prevalencia. La lateralidad corporal se pone finalmente de manifiesto en la mano y el pie dominantes (motriz) y en el ojo y la oreja dominantes (sensorial).
 
El eje corporal es lo que permite la utilización de ambos lados y, por tanto, la integración funcional de la lateralidad en el esquema corporal del niño. La orientación espacial se produce con referencia al eje corporal.
 
Por último, podemos distinguir dos tipos de fórmulas cuando hablamos de lateralidad: 
Lateralidad homogénea a la derecha (Diestro / a) 
Lateralidad homogénea a la izquierda (Zurdo / a) 
lateralidad cruzada (Comúnmente cuando la parte sensorial y la motriz no corresponden al mismo hemisferio corporal: mano y ojo dominantes) 
ambidiestro (Cuando la utilización de un lado es tan fuerte como la del otro)
 
Así pues, podemos traducir la lateralidad como la capacidad de integración sensorial y motriz de ambos lados del cuerpo que promueve la estabilidad en la que se basa la relación del individuo con su entorno.
 
el juego
En el desarrollo de la lateralidad, el juego como tal tiene un papel protagonista a la hora de asentar los esquemas de la lateralidad de los niños. A partir del juego se busca la afirmación definitiva de la lateralidad. Es a través del juego que se plantean actividades que permitan trabajar según la etapa evolutiva en la que se encuentren los niños.
 
Fases de lateralidad
Hasta los 2 años hablamos de la fase de lateralidad indiferenciada, caracterizada por movimientos bilateralmente simétricos. El niño no diferencia todavía entre un lado y otro.
 
De los 2 los 4 años aproximadamente, hablamos de la fase de lateralidad alternando, en la que las acciones cotidianas se experimentan con una mano y la otra, comparando a menudo los resultados. En esta etapa, desde el juego se potencia la toma de conciencia de la simetría corporal, se trabaja con actividades que independiza los segmentos corporales y se intenta que experimenten al máximo número de movimientos que requieran el uso diferenciado de un lado y del otro del cuerpo.
 
De los 4 los 6-8 años hablamos de la fase de lateralidad definitiva. El objetivo principal es que el niño consolide esta lateralidad que ya tiene fijada. Las actividades propuestas deben permitir al niño diferenciar entre izquierda y derecha corporal propia, y diferenciarla en el resto de las personas. Además, con el juego se trabaja para que los niños afinen los movimientos de sus segmentos corporales dominantes.
 
desde el Claror apostamos por la actividad deportiva desde pequeños para alcanzar, entre otras muchas cosas, una lateralidad trabajada desde la propuesta de actividades multideportivas (predeporte, psicomotricidad, iniciación deportiva, clases de natación ...) para que el niño pueda experimentar sus posibilidades y la acabe consolidando con éxito e integrándola a su esquema corporal de manera satisfactoria. Creemos en el deporte como parte esencial en el desarrollo de los seres humanos, tanto para la transmisión de valores en el que centramos uno de nuestros focos como el desarrollo físico de las personas.

el autor

Luis Subirán

Responsable Iniciación Deportiva y Ocio del Claror Cartagena

CFGS Animación Actividades Físicas y Deportivas, y Magisterio de Educación Física

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