Elige bien la ropa: protégete del frío

Sergi Cedrún

10 de febrero, 2016

Un factor muy importante a la hora de hacer deporte es saber elegir en todo momento la ropa técnica más adecuada para cada situación. Para hacerlo, hay que tener en cuenta una serie de conceptos básicos y jugar con las posibles combinaciones.

Uno de los recuerdos que conservo con más estima de mi abuelo es el día que me explicó de jovencito que tenía que hacer para no pasar frío con la moto si un día no iba bien abrigado o si se giraba viento frío. Y tampoco se me olvidará la cara de incrédulo que hice, al cabo de unos meses, un día que no iba bien abrigado y puse en práctica su consejo utilizando un diario colocado en el pecho para parar la aire ... y funcionaba!
Hoy en día la tecnología mira de reojo los viejos trucos de la sabiduría popular y, en muchos casos, se aprovecha para hacernos a todos la vida un poco más fácil.
Sabemos que un aislante térmico es aquel que no permite que la temperatura se transmita de una zona más caliente hacia otra zona con una temperatura más baja. Por tanto, el objetivo final de la ropa no es calentar, sino mantener la temperatura generada por el cuerpo y no permitir que le afecten los elementos exteriores.
Cuando una pieza de ropa no aísla bien, la transferencia de calor del cuerpo es alta, por lo tanto estaremos hablando de ropa fresca. El caso contrario lo encontraremos cuando esta prenda tiene una capacidad aislante alta. Estaremos hablando de ropa para situaciones de bajas temperaturas.
La mejor manera de vestirse para hacer actividades al aire libre, y tal como siempre se ha hecho, es el sistema por capas: combinar materiales y tejidos superpuestos de forma que se crean zonas de aire que, mezcladas con la ropa, harán el aislamiento térmico deseado.
Primera capa: ropa interior o ropa térmica
Es la ropa que estará en contacto con la piel. Su función más importante es transferir el sudor para mantener el cuerpo lo más seco posible y conservar el calor en situaciones de mucho frío en el caso de la ropa térmica. La ropa interior de algodón sólo proporciona comodidad y un poco de aislante térmico.
Segunda capa: zona caliente
Es la encargada de mantener el calor generado por el cuerpo. Es la capa más voluminosa de todas. En situaciones en que no haga viento o no llueva puede servir de capa exterior. Forro polar, plumas, fibras específicas ...
Tercera capa: protección contra los elementos
La capa más externa es la que lucha contra los elementos naturales adversos: viento, lluvia y nieve. Los más conocidos son tejidos como el Gore-Text o Sympatext.
Hoy hablaremos de la capa más profunda de la cebolla: el núcleo
La ropa térmica de hoy en día tiene la capacidad de termoregular el cuerpo, sea durante la actividad más intensa como en el reposo en condiciones meteorológicas adversas. Además, no podemos olvidar su función en la gestión de la humedad del sudor producida por la actividad física, que genera sensación de frío o calor según las condiciones atmosféricas si no se evacua correctamente.
Como tercer factor, que ha entrado en juego no hace mucho, encontramos también los tejidos compresivos. Aunque hay estudios a favor y en contra de la ropa de compresión, ésta ha crecido exponencialmente los beneficios circulatorios y de recuperación que se le asocian y, por qué no decirlo, gracias al marketing ya la moda.
En el mercado encontramos diferentes productos térmicos en función del uso, de la persona y del entorno, con gamas que van desde la más básica y sencilla hasta las más técnicas para situaciones de frío extremo:
Tipo de uso
- Actividades estáticas o moderadas. Se produce poco calor corporal y poca sudoración, por lo tanto necesitaremos una alta capacidad de aislamiento térmico.
- Actividades intensas. Situaciones de entrenamiento o trabajo de intensidad media o alta en la que el cuerpo genera bastante calor y sudoración. Por lo tanto, la necesidad aislante será más baja pero tendremos que buscar ropa con una capacidad de transpiración mucho más alta. En este segmento empezamos a encontrar compresión.
Tipo de usuario
- Ocio. Daremos más importancia al confort. Debemos buscar una capacidad térmica media o alta en función del tiempo y poco compresiva con transpiración media.
- Rendimiento medio o alto. Entrenamientos intensos y competición ocasional. En este caso empezamos a dar importancia a la ligereza con una capacidad térmica media y una transpiración alta. La ropa compresiva empieza a ser una buena opción.
- Competición. En este caso tan específico buscaremos una capacidad térmica no muy alta y alta transpiración con buena compresión. En la alta competición la fórmula debe ser lo más personalizada posible al individuo y las condiciones meteorológicas.

Según el entorno
- Indoor. Al estar en un lugar cerrado podemos optar por una prenda muy poco aislante y bastante transpirable, de modo que no deje mucho sudor en la piel.
- Outdoor con temperatura moderada. El peligro está en el enfriamiento por humedad en paradas o descansos, por lo tanto buscaremos una capacidad térmica moderada con buena capacidad de transpiración.
- Outdoor con temperatura fría. En este caso nos interesa una capacidad térmica alta con una muy buena transpiración, sobre todo si el nivel de actividad es alto.
Por lo tanto, debemos escoger la pieza cuidadosamente en función de las características que necesitamos. Una pieza demasiado compresiva en una zona no adecuada puede provocar problemas en el retorno venoso.
Ahora que tiene toda la información, puede decidir cuál es el tipo de ropa térmica más adecuado para su perfil. Podrá disfrutar más cómodamente de la actividad física!

el autor

Sergi Cedrún

entrenador Personal

Licenciado en Ciencias de la activida Física y el Deporte (URLL)

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