¿Qué te pasa si dejas de hacer deporte?

Mariona Violán

22 de agosto, 2019

Llevar un estilo de vida activo es una de las claves para disfrutar de una buena salud y prevenir muchas enfermedades. Descubre qué riesgos y consecuencias tiene dejar de hacer deporte.

Las personas estamos diseñadas para movernos. Llevar un estilo de vida activo es una de las claves para disfrutar de una buena salud y prevenir muchas enfermedades.

A veces la gente que es muy activa y que hace deporte regularmente, acumulando un volumen de horas semanales importante, deja de hacer deporte de manera repentina. Si el paro es de poco tiempo para un tema de salud o personal, no hay ningún problema. Aunque la reincorporación al deporte debe ser progresiva y bien incorporada, ya que hacerlo demasiado rápido puede conllevar riesgos para nuestra salud. Si el paro es de más tiempo o debido a una enfermedad o lesión, la incorporación debe ser mucho más progresiva y siguiendo unos parámetros de readaptación deportiva, ayudada y aconsejada por profesionales.
Cuando el paro es de más de un mes, encontramos cambios en nuestro cuerpo, que podemos dividir en:

cambios físicos
Lo más importante y lo que más rápidamente se convierte es la pérdida de masa y fuerza muscular. La pérdida muscular ya es notable 2 semanas después de dejar el deporte.
También nos volvemos más lentos y menos ágiles. La movilidad articular y la flexibilidad disminuyen, así como la capacidad de reacción de coordinación y equilibrio.
Tras 8 semanas de dejar el deporte, la pérdida de fuerza es entre el 7 y el 12%. Ser activo ayuda a disminuir el umbral de dolor ya tener una sensibilidad más alta a sensaciones àlgiques, sobre todo a nivel articular.

cambios metabólicos
La disminución de gasto metabólico es importante, y si se sigue una pauta de alimentación igual que hacíamos deporte, la consecuencia será una ganancia de peso que aumentará la grasa corporal.
Si el deporte tenía a raya enfermedades como la hipertensión, el colesterol, el azúcar alto, etc., el hecho de dejar de ser activos puede hacer disparar el nivel de cifras de estos parámetros. Se incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y alteraciones metabólicas a largo plazo.
Al dejar el entrenamiento, el cuerpo reduce su consumo de oxígeno. Si hacer ejercicio mejora la capilaridad, dejar de hacer la reduce y disminuye la capacidad de hacer ser más eficaz y empeora el débito cardíaco y la circulación, ya que pasamos a estar más tiempo sentados.

cambios emocionales
El descenso del nivel de endorfinas y otras hormonas que dan sensación de bienestar y que se liberan al hacer deporte, puede provocar que estamos más irritables, más tristes o con sensación de tener menos energía, incluso para las tareas diarias.
También se puede ver alterada la capacidad para conseguir dormir de manera reparadora e, incluso, sufrir un estado de ansiedad o estar un poco depresivo.
Todo ello nos puede hacer entrar en círculo vicioso donde el cansancio y el desánimo aún dificulten más volver a la actividad física.
Ser activo diariamente no es difícil, hay que romper con barreras y excusas, y buscar oportunidades cada día que hagan que acumulamos más de 150 - 300 minutos a la semana de una actividad física moderada. Para volver a hacer una vida activa, podemos empezar con pequeños retos semanales y verá cómo nos encontramos mejor, con más energía, con mejor calidad de sonido, con más ánimos y con menos dolor.

Según las causas por las que se deja de ser activo, el retorno debe seguir diferentes pautas de progresión, y por ello es muy aconsejable seguir los consejos de los profesionales para hacer una adecuada readaptación deportiva, sobre todo al salir de una lesión.

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el autor

Mariona Violán

Responsable Área de salud de Can Caralleu

Licenciada en medicina y cirugía (UB). Especialista en Medicina de la Actividad Física y el Deporte (UB). Fellowship in Sports Medicine and Nutritional ase and exercice prescription en Childrens Hospital, Boston, and Sargent College.

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